¿Qué es la pareidolia?

Por: Mauricio Gamero.

El ser humano siempre ha visto caras en los objetos o lugares más insólitos: en la Luna, en vegetales o incluso en la pared.

Estos casos curiosos de rostros famosos en sitios inesperados son ejemplos de “pareidolia”, un fenómeno psicológico que consiste en reconocer patrones significativos (como caras) en información aleatoria. Este fenómeno tiene una explicación simple: el cerebro humano está “cableado” para reconocer rostros.

Y es que no se trata de otra cosa más que simple herencia evolutiva, investigadores de la Universidad de Harvard dicen que  los humanos llegan a este mundo “con los cables preconectados” para detectar caras. “Un bebé de apenas unos minutos de vida dirigirá su atención hacia algo que tiene los rasgos generales de una cara antes que hacia otra cosa que pueda tener los mismos elementos en un orden aleatorio”

Por suerte, nuestro cerebro está equipado con algunos mecanismos para reconocer patrones y continuidades en medio de todo ese desbarajuste sensorial. Las redes neuronales son el medio perfecto para crear sistemas que se activen siempre igual ante estímulos aparentemente distintos. De ahí, que podamos reconocer a las personas próximas a nosotros a pesar de sus cambios físicos y psicológicos. De ahí también que podamos aplicar estrategias similares en diferentes contextos, aplicar lo aprendido a situaciones diferentes e incluso reconocer un plagio en una pieza musical. Sin embargo, esta capacidad tiene también un efecto secundario muy llamativo que recibe el nombre de pareidolia.

De hecho, en algún momento de nuestra evolución el sistema visual con el que vamos equipados se volvió increíblemente sensible ante aquellos estímulos que recuerdan a caras humanas, una parte del cuerpo que resulta de gran importancia para la comunicación no verbal.

En conclusión, esto es una de las muchas grandezas del cerebro humano,  es bueno recordar que estos fenómenos tienen su razón de ser en el trato especial que nuestro cerebro da  a los patrones que pueden leerse en pleno ir y venir de imágenes confusas. Nuestros cerebros nos hacen sabios, pero la naturaleza hace útiles a nuestros cerebros. A partir de hoy, cuando tu cerebro detecte una cara ahí donde solamente hay un objeto, recordarás que no se trata más que la pareidolia haciendo de las suyas.

 


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